Condenan a policías por asesinato del joven futbolista Harold Morales y desmontan la versión oficial
– Tinta clara
diciembre 19, 2025
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cinco años después En uno de los casos más sensibles registrados en Cartagena, el tribunal emitió un fallo que marca un precedente en materia de responsabilidad penal de
cinco años después En uno de los casos más sensibles registrados en Cartagena, el tribunal emitió un fallo que marca un precedente en materia de responsabilidad penal de agentes del Estado. El Juzgado Segundo Penal del Circuito condenó a tres miembros de la Policía Nacional por su participación en la muerte de Harold Morales Payares, ocurrido el 24 de agosto de 2020 en el barrio San Francisco.
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el fracaso impuso pena de 44 años y dos meses de prisión al patrullero Octavio Porras Vides, declarado culpable del delito de homicidio. En la misma decisión judicial, Los agentes Juan Gómez Ricardo e Iván Olivo de Ávila fueron condenados a 15 años y seis meses de prisión por los delitos de encubrimiento y falsedad, tras verificar maniobras encaminadas a alterar lo sucedido.
A pesar de Este es un proceso judicial, la decisión tiene un impacto más amplio para la ciudad, especialmente en un momento en que Cartagena recibe miles de visitantes nacionales e internacionales. El fallo envía un mensaje institucional sobre la capacidad del sistema judicial para investigar, sancionar y desmantelar versiones oficiales que no se ajusten a la verdad.
¿Qué pasó el día del crimen?
Harold Morales, joven futbolista asesinado por la policía en Cartagena. Foto:archivo privado
Los hechos se remontan a una jornada de trabajo que terminó en tragedia. Harold Morales Payares fue abordado por los uniformados mientras trabajaba. Lo que siguió fue una persecución que terminó en el sector conocido como Casas Caídas, en el barrio de San Francisco, donde el patrullero Porras disparó su arma de fuego y se quitó la vida.
Durante el proceso judicial se estableció que, tTras el tiroteo, se desplegaron una serie de acciones para construir una narrativa que justificara el uso de la fuerza. Esa versión inicial hablaba de un supuesto enfrentamiento, argumento que fue desmontado en el juicio con base en pruebas técnicas y testimoniales.
Uno de los elementos claves fue el peritaje de balística, que determinó que El arma artesanal atribuida a la víctima no estaba funcional. Este hallazgo desmintió definitivamente la tesis de legítima defensa y permitió al tribunal concluir que se trató de un homicidio agravado, seguido de intentos de encubrimiento.
El valor simbólico de la frase.
Harold Morales, joven futbolista asesinado por la policía en Cartagena. Foto:archivo privado
Para la familia de Harold Morales, la condena representa más que una simple sanción penal. Así lo expresó Alí Bantú, director del Colectivo de Justicia Racial y representante legal de los familiares, quien destacó que el fallo constituye un reconocimiento jurídico y social de la verdad.
Según el jurista, La sentencia establece claramente la responsabilidad penal de los involucrados y fija consecuencias específicas para quienes participaron en el crimen. En sus palabras, se trata de una decisión que rompe con la versión institucional que intentó sostenerse durante los primeros momentos del caso.
Desde una perspectiva ciudadana, el fallo también tiene valor simbólico para Cartagena. Para quienes visitan la ciudad, Este tipo de decisiones judiciales refuerzan la idea de que existen mecanismos de control y sanción contra los abusos de autoridad, un aspecto clave en territorios con alta afluencia turística.
Un caso que revela fallas estructurales
Harold Morales, joven futbolista asesinado por la policía en Cartagena. Foto:archivo privado
El Colectivo de Justicia Racial Advirtió que, si bien la condena es necesaria, no es suficiente para erradicar problemas más profundos dentro de la fuerza pública. El análisis del caso reveló deficiencias en la supervisión operativa, fallas en los controles internos y prácticas asociadas al perfilamiento racial.
Según los bantúes, Del expediente judicial también se desprende un historial de acoso contra la víctima, lo que revela vacíos en la cultura institucional y los mecanismos de prevención. Para que el impacto del fallo sea real y duradero, insiste, se deben implementar reformas estructurales.
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Entre Las recomendaciones planteadas son la selección de personal con filtros de derechos humanos, formación evaluable con enfoque étnico-racial, actualizar protocolos para el uso de la fuerza y crear mecanismos externos e independientes de supervisión y sanción.
El camino hacia la reparación integral
Harold Morales, joven futbolista asesinado por la policía en Cartagena. Foto:archivo privado
Si bien la sentencia cerró el capítulo penal, el proceso para la familia de Harold Morales aún no termina. El fallo otorga un plazo de 30 días para que las víctimas interpongan el incidente en busca de reparación integral, un paso clave para exigir medidas de compensación, rehabilitación y garantías de no repetición.
La representación legal anunció que La ruta será activada ante la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, con el objetivo de acceder a los mecanismos contemplados en la Ley 1448 de 2011. El enfoque, señalaron, no se limita a la reparación económica, sino a acciones que reconozcan el daño causado y prevengan hechos similares.
En una ciudad que se proyecta como destino turístico internacional, Este caso se convierte en un recordatorio de la importancia del fortalecimiento institucional, la transparencia y el respeto a los derechos humanos como pilares de la convivencia y la confianza.
Un mensaje que trasciende el caso
Harold Morales, joven futbolista asesinado por la policía en Cartagena. Foto:archivo privado
“La sentencia es un avance judicial imprescindible y una derrota del relato que intentó encubrir un homicidio«, concluyó Alí Bantú. Sin embargo, advirtió que su verdadero alcance dependerá de que las instituciones cumplan con su obligación de investigar, sancionar, reparar y transformar prácticas.
Para Cartagena, El fallo no sólo cierra un proceso judicial emblemático, sino que envía un mensaje a vecinos y visitantes: Los abusos de poder pueden ser juzgados y castigados. En una ciudad que vive del turismo y de su imagen ante el país y el mundo, decisiones como esta también son parte de la construcción de confianza y garantías para todos.