Claman al Gobierno por la crisis económica – Tinta clara
- abril 5, 2026
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La Semana Santa ya terminó en el país, pero Para unas 700 familias vallecaucanas y caucanas aún continúa su ‘vía crucis’, tras el cierre del ingenio María Luisa.
La Semana Santa ya terminó en el país, pero Para unas 700 familias vallecaucanas y caucanas aún continúa su ‘vía crucis’, tras el cierre del ingenio María Luisa.








La Semana Santa ya terminó en el país, pero Para unas 700 familias vallecaucanas y caucanas aún continúa su ‘vía crucis’, tras el cierre del ingenio María Luisa. El anuncio lo hicieron algunos de sus trabajadores y sindicalistas.
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Se trata del reconocido ingenio azucarero, que permaneció funcionando durante 96 años en el municipio de Florida, en el sureste del Valle del Cauca. Su cierre es considerado un duro golpe a la economía del Valle y del vecino departamento del Cauca.
Municipio de Florida. Foto:expediente EL TIEMPO.
Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de la Caña de Azúcar de Colombia (Sintraicañazucol), el ingenio cerró sus puertas, donde se generaron más de 300 empleos directos y cerca de 400 indirectos. Estos últimos serían proveedores y comerciantes del Valle y Cauca.
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Los directivos del ingenio no se han pronunciado desde que trabajadores y sindicalistas informaron en las redes sociales del cierre de la empresa.
Tampoco están claros los motivos de este cese de actividades el 26 de marzo de este año. Entre las versiones están la caída de los precios del azúcar, producto de las importaciones y el ingreso de etanol de otros países, así como políticas públicas y una ausencia del Estado en brindar mayores condiciones para garantizar la sostenibilidad de empresas como ésta.
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Según la reseña del propio ingenio María Luisa, su historia se gesta en los años 1930. «(…) a medida que la población fue creciendo y el país comenzó a urbanizarse, el consumo de azúcar comenzó a crecer y el consumo de panela disminuyó. Es en este contexto que surgieron varios ingenios con los que se consolidó la especialización vallecaucana en caña de azúcar y se inició la historia del ingenio María Luisa», reseña la empresa en su sitio web.
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“Fue en 1930, cuando el señor Ignacio Posada puso en funcionamiento el ingenio Pajonales, con el tiempo adquirió las propiedades aledañas y creó el ingenio María Luisa que lleva el nombre de su esposa. Al fallecer su esposa se produjo una sucesión y se transfirieron algunos de los derechos sucesorios y otras empresas y personas naturales pasaron a formar parte de la nueva comunidad como socios inversionistas, recibiendo el nombre de Comunidad Organizada del Ingenio María Luisa”, es parte de la historia.
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En la década de 1970, «el ingenio María Luisa contaba con aproximadamente 50 trabajadores, y por situaciones laborales que tuvo que afrontar, el ingenio estuvo sin producir azúcar durante casi 20 años. Se continuó con la siembra y cultivo de caña de azúcar, que se vendía a otros ingenios de la región».
Su capacidad nominal de trituración había sido de entre 750 y 800 toneladas de caña por día.
Municipio de Florida y cultivos de caña en el Valle. Foto:Foto de archivo izquierda EL TIEMPO. Foto derecha, Asocaña
«Algunos afirmaron que se debía al tema de la reforma laboral, los aumentos salariales, el mercado, el precio del etanol y del azúcar», dijo el presidente de Sintraicañazucol, Javier Viáfara.
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«Estuvimos analizando con la empresa, como sindicato y como empresa, viendo cómo podíamos llegar a puntos de equilibrio. Automáticamente eso tuvo su efecto, porque las empresas que dependían de este ingenio también cerraron», agregó el dirigente sindical.
Explicó que entre las otras empresas afectadas estaría Agrícolas Méndez, que contrató a 120 cortadores de caña, y otras encargadas del abastecimiento de insumos.
«Seguiremos levantando la mano al Gobierno para que discutamos, lleguemos a puntos de encuentro y evitemos estas salidas masivas de trabajadores porque generará un golpe social», afirmó Viáfara.
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Mencionó que en este sector económico se viene insistiendo al gobierno del presidente Gustavo Petro sobre las necesidades de las empresas, como los ingenios azucareros, y que esta situación se estaría presentando, además de Florida, en los municipios de Pradera, Miranda, Padilla y Puerto Tejada, en el vecino Cauca. Allí, no solo ha habido ocupaciones de tierras cañeras por parte de comunidades indígenas, campesinas y afro durante décadas, situación que se agravó en 2023 y por la que se inició al año siguiente una mesa de diálogo con el propio Gobierno y la participación de delegados de la Asociación de Productores de Caña de Colombia (Asocaña) para llegar a acuerdos. Esta mesa todavía está en conversaciones en 2026.
En medio del panorama, según el sindicalista, las condiciones laborales han empeorado en el sector agroindustrial cañero.
A esta crisis se suman graves problemas de seguridad para los trabajadores de ingenios y fincas dedicadas a la caña de azúcar por parte de grupos armados y criminales en Cauca y Valle.
Así, Asocaña y la Asociación Colombiana de Productores y Proveedores de Caña de Azúcar (Procaña) también vienen insistiendo en que el Gobierno Nacional tenga garantías de seguridad y desarrollo.
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En febrero de 2026, Procaña advirtió: “Factores como la baja del precio del azúcar, la depreciación del dólar, la importación de etanol, el deterioro de la seguridad en las zonas productivas y la reducción de los niveles de productividad por las lluvias, configuran un escenario de alta presión para los productores, micro, pequeños, medianos y grandes, los trabajadores y sus familias, los proveedores de insumos, bienes y servicios, y los municipios que dependen en gran medida de los impuestos provenientes de la producción de caña de azúcar.
«Desde Procaña expresamos nuestra preocupación por la compleja situación social que impacta al sector cañero», señala un comunicado.
«La presencia de estructuras criminales, sumado al incremento de secuestros, actos terroristas, extorsiones y daños a más de 5.000 hectáreas por invasiones -especialmente en el norte del Cauca- profundizan el riesgo operativo y humano en el territorio», fue parte del llamado de alerta.
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Para Procaña, entre las implicaciones sociales que conlleva esta situación destacan los riesgos para la estabilidad del empleo formal, con 280.000 empleos que benefician a más de 1,2 millones de personas en esta zona del suroeste de Colombia en el valle geográfico del río Cauca, que abarca los departamentos de Valle y Cauca.
“La agroindustria de la caña es un motor de crecimiento regional, dinamizando la inversión social, la infraestructura comunitaria, programas de educación, salud, seguridad alimentaria, desarrollo comunitario, protección ambiental y otros que promueven el bienestar en el Valle geográfico del río Cauca, con aportes voluntarios de productores e ingenios de caña, que a pesar del entorno desafiante continúan impulsando y ratificando su compromiso histórico con las comunidades y el territorio”, informó en Procaña.
EL TIEMPO buscó establecer contacto con un vocero del ingenio María Luisa, a través de llamadas telefónicas y un correo electrónico. Se espera una respuesta.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cali
Un adulto mayor quedó grabado en cámaras. Foto: