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Cada vez más mujeres lo rastrean y monitorean a través de aplicaciones móviles – Tinta clara

  • abril 5, 2026
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Aplicaciones para registrar pasos diarios, vasos de agua que hemos bebido, libros leídos, películas vistas, avances en el idioma que estamos aprendiendo… Medir y cuantificar diferentes aspectos de

Cada vez más mujeres lo rastrean y monitorean a través de aplicaciones móviles

 – Tinta clara

Aplicaciones para registrar pasos diarios, vasos de agua que hemos bebido, libros leídos, películas vistas, avances en el idioma que estamos aprendiendo… Medir y cuantificar diferentes aspectos de nuestra vida ha ido más allá del ámbito laboral -donde se registran tareas, llamadas o horas extras- para extenderse al ámbito del deporte, la cultura o el ocio.

La tecnología hoy nos permite registrar actividades, hábitos y cambios diarios que no hace mucho estaban fuera de cualquier medición. Esta lógica también se ha extendido al ámbito de la salud, y especialmente a la salud de la mujer. Aplicaciones para seguir el ciclo menstrual Son herramientas ya habituales: algunas de las más conocidas, como Flo o Clue, superan los 100 y 50 millones de descargas, respectivamente.

Y esa tendencia no se limita a las mujeres en edad reproductiva. En los últimos años también han comenzado a proliferar aplicaciones diseñadas específicamente para la perimenopausia y la menopausia, una etapa tradicionalmente mucho menos visible. Salud Kala, mi menopausia cualquiera Balance son algunos ejemplos de este nuevo nicho -aunque muchas apps centradas en el ciclo menstrual también incorporan funciones para detectar cambios hormonales o acompañar la transición a la menopausia-.

Del tema tabú a la conversación pública

La menopausia –evento biológico caracterizado por el cese permanente de la menstruación y el fin del período reproductivo como consecuencia de la pérdida de la actividad folicular ovárica– y la perimenopausia –etapa de transición antes de la menopausia– han sido históricamente descritas por los profesionales como períodos invisibles en la vida de la mujer. Hay investigación que ahondan en cómo “los estigmas y tabúes” que rodean estas etapas “fomentan una cultura del silencio y una marcada falta de apoyo”.

Sin embargo, profesionales como Juan José Escribano Tórtola, jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Severo Ochoacelebran el paso del “ostracismo absoluto” –incluso entre los profesionales de la salud– hace unos años a “una mayor información sobre estos períodos de la vida de las mujeres”. Comenta: “Cada vez más mujeres acuden a nuestras consultas para conocer posibles tratamientos y/o medidas relacionadas con su salud en esta etapa, y cada vez más profesionales se preocupan por encontrar soluciones completas (…) para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes”.

(Pexels)

Aunque la cobertura mediática sigue siendo escasa, según Irene Mira, periodista especializada en salud de la mujer, las redes sociales, asociaciones especializadas -como Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM)— y otros canales de difusión (como libros, podcasts, sitios web o blogs) están facilitando la difusión de información sobre la menopausia y la perimenopausia.

Y es precisamente en este aumento de visibilidad (y mayor predisposición de las mujeres a infórmate) donde se enmarca el auge de aplicaciones que permiten rastrear estas etapas. De hecho, la Dra. Pilar Valenzuela Mazo, ginecóloga especialista en menopausia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y creadora y conductora del podcast Menopausia para todosve una tendencia clara en sus pacientes: “Cada vez más mujeres acuden a la consulta utilizando aplicaciones, ya sea para registrar síntomas o para conocer la menopausia”.

Así funcionan las aplicaciones para la menopausia

Aunque cada plataforma tiene su propio enfoque, la mayoría de las apps enfocadas a la menopausia y la perimenopausia comparten la misma promesa: ayudar a los usuarios a comprender lo que les está sucediendo en esta nueva etapa de sus vidas.

Estas herramientas suelen combinar varias capas. El primero es el registro de síntomas: sofocos, insomnio, irregularidades menstruales, cambios de humor, sequedad vaginal, cambios en la libido, dolores, problemas de energía o de sueño son algunos de los parámetros que permiten anotar para detectar patrones. A esto se suma una segunda función, también habitual: la de contenidos explicativos de salud. Muchos incluyen artículos, guías o “enciclopedias” sobre menopausia y perimenopausia, con información sobre síntomas, tratamientos, hábitos saludables o salud sexual.

Además de esta oferta, algunas aplicaciones incluyen acompañamiento digital. es el caso de Salud Kalauna de las pocas herramientas disponibles completamente en español. Talia Leibovitz, directora general de Kala Health, destaca la “comunidad de apoyo entre mujeres” y “la posibilidad de acceder a profesionales de diferentes áreas, como ginecología, nutrición o salud mental”. Explica a que la intención es “ofrecer en un solo lugar información fiable, herramientas de seguimiento y apoyo profesional” para una fase que puede durar años y afectar tanto a la salud física como mental.

Aunque se trata de aplicaciones con un público muy concreto, algunas de estas aplicaciones empiezan a demostrar que existe un interés real. En el mercado anglosajón herramientas como Balance ya cuentan con más de 100.000 descargas, mientras que en español el desarrollo es mucho más incipiente: aplicaciones como Mi Menopause o Kala Health cuentan actualmente con alrededor de 10.000 y 3.000 descargas respectivamente.

Pueden ser útiles (pero no un sustituto)

Para los profesionales médicos y del sector tecnológico, el principal valor de estas aplicaciones reside en su capacidad de organizar una experiencia que muchas veces se vive como caótica. En la perimenopausia, por ejemplo, los síntomas pueden aparecer de forma intermitente y confundirse con estrés, insomnio, ansiedad o cambios puntuales en el ciclo. Registrarlos puede ayudar a detectar patrones y comprender mejor lo que sucede ante una consulta médica.

En eso coinciden médicos y desarrolladores: el seguimiento digital puede resultar útil si funciona como herramienta de apoyo. La ginecóloga especialista en menopausia Valenzuela Mazo explica que llevar un registro de los síntomas ayuda a que la mujer acuda a la consulta con la información “más organizado”y, cuando los datos son consistentes, puede ayudar al profesional a comprender mejor la evolución de la afección.

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En la misma línea, el jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología Escribano Tórtola sostiene que este tipo de seguimiento puede resultar “muy útil” para los médicos y que, de hecho, ya se está implementando en muchas unidades especializadas.

La utilidad, además, no es sólo clínica. En un campo marcado por el déficit histórico de investigación en salud de la mujer, los datos recogidos por estas aplicaciones también empiezan a tener valor científico. Algunos ya se están utilizando como base para Estudios sobre calidad de vida durante la menopausia.al igual que ocurre con las investigaciones sustentadas en la información recogida por Mi Menopausa, la app desarrollada por la AEEM.

Y además, más allá de las aplicaciones clínicas y de investigación, el CEO de Kala Health destaca que el uso de estas herramientas puede reducir la sensación de aislamiento, al combinar comunidad y apoyo.

Reseñas públicas de estas aplicaciones reforzar esa idea de utilidad. Entre quienes los valoran positivamente se repiten tres beneficios: poner orden en los síntomas, comprender mejor lo que sucede y sentirse acompañado. “Muy fácil y claro, para registrar todos tus síntomas y controlar tus períodos y cambios”, escribe, por ejemplo, la usuaria “Perona” de una aplicación anglosajona.

En el caso de las apps en español, Déborah Orozco destaca cómo la herramienta le ha permitido “comprender este proceso”, mientras que Irene Morrill destaca algo menos tangible pero también importante: la sensación de apoyo y “normalidad” que le brinda la app. Entre las valoraciones positivas, algunos usuarios señalan algo a mejorar: las herramientas más famosas no están traducidas al español y hay menos variedad de opciones en nuestro idioma.

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Una vez claras sus ventajas, los profesionales no dejan de señalar sus limitaciones: una app no ​​diagnostica, no interpreta el contexto completo y no sustituye a una valoración individualizada. Valenzuela advierte que muchas de estas aplicaciones no están diseñadas con suficiente respaldo médico o científico y pueden simplificar demasiado situaciones que requieren evaluación clínica. También existe el riesgo de que algunos usuarios intenten interpretar sus síntomas por sí mismos o incluso inicien tratamientos sin orientación profesional.

Escribano Tórtola lo resume: “Hay que explicarle al paciente que es una herramienta de apoyo clínico y terapéutico (…) No es una cura milagrosa”. Su papel debe limitarse a ayudar a registrar, contextualizar y preparar mejor la conversación con el profesional sanitario; acompañar sin sustituir.

Menopausia, nueva oportunidad de mercado

Para la periodista especializada en salud de la mujer Irene Mira, la aparición y “boom” de estas herramientas le recuerda el caso de aplicaciones para rastrear la menstruación: La industria tecnológica supo detectar una necesidad y convertirla en una oportunidad de negocio. Alguno expertos y divulgadores ya utilizan el término menolavado describir la combinación entre “la ruptura de un tabú” con el “riesgo de una nueva forma de instrumentalización comercial del cuerpo femenino”.

Como ocurrió con parte del discurso en torno a la menstruación, la menopausia empieza a aparecer envuelta en un ecosistema de soluciones, productos y promesas que van desde apps y suplementos hasta cosméticoropa interior o programas de bienestar. Ven el riesgo de que la visibilidad de esta etapa quede atravesada por la lógica del consumo.

Al mismo tiempo, el auge de estas aplicaciones no significa que todas las mujeres estén esperando una aplicación. Para algunas, la idea misma de controlar la menopausia a través de un teléfono móvil parece extraña o incluso innecesaria. María -una mujer de 62 años que prefiere mantener su identidad protegida-, que pasó por esta etapa hace años, asegura que ni siquiera sabía que ahora existían este tipo de herramientas: «¿Para qué sirven las aplicaciones? Hace años no había apps, había el boca a boca».

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Aunque admite que podría utilizarlas si un médico «con argumentos» las recomendara, percibe que la menopausia se está volviendo «excesivamente tecnológica» y que estas herramientas se adaptan sobre todo a un perfil muy concreto: mujeres acostumbradas a para grabarlo todo en tu móvilDe los pasos al sueño. Ana, que acaba de entrar en esta etapa, tampoco conocía estas aplicaciones y no siente que las necesite: no ha sentido la necesidad de monitorizar los síntomas y, aunque reconoce que pueden ser de interés para otras mujeres, su reacción ante el auge de este tipo de herramientas es similar: sí, la menopausia se está volviendo tecnológica.

Ahí es donde el boom femtech encuentra su gran paradoja. La menopausia sigue siendo una etapa históricamente desatendida, con poca conversación pública y mucha desinformación, pero esta deuda también la convierte en un terreno especialmente fértil para la comercialización.

Imagen | Pexels

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