Bogotá apuesta por involucrar a la fuerza laboral migrante con una alianza global que conecta talento y empresas
– Tinta clara
marzo 30, 2026
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En una ciudad donde la migración ha dejado de ser un fenómeno pasajero y se ha convertido en parte estructural de su dinámica social y económica, Bogotá está
En una ciudad donde la migración ha dejado de ser un fenómeno pasajero y se ha convertido en parte estructural de su dinámica social y económica, Bogotá está dando un paso decisivo hacia la inclusión laboral de miles de refugiados y migrantes. La reciente firma del Memorando de Entendimiento entre la Alcaldía y Tent Partnership for Refugees marca un punto de inflexión para la transición de la atención humanitaria a la integración productiva.
El acuerdo, firmado por el alcalde Carlos Fernando Galán y Brandon Yoder, vicepresidente de las Américas de Tent, no sólo consolida la alianza institucional, sino que también introduce un enfoque pragmático ante uno de los principales desafíos de la ciudad: cómo integrar efectivamente a una población que, a pesar de tener capacidad para trabajar, continúa enfrentando barreras estructurales para acceder al empleo formal.
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«Un trabajo formal es el camino más eficaz hacia la autosuficiencia», explica Yoder.. Bajo este supuesto, Tent ha construido una red global de más de 500 empresas que trabajan activamente en la inclusión laboral de refugiados y migrantes, articulando intereses empresariales con necesidades sociales.
El contexto colombiano muestra la paradoja que esta alianza busca resolver. Según los datos citados por Tent, yoEl 61 por ciento de las empresas del país reportan dificultades para encontrar la fuerza laboral que necesitan. Al mismo tiempo, hay casi 2,8 millones de inmigrantes, el 70 por ciento de los cuales pueden trabajar, pero una gran parte está en el sector informal.
Brandon Yoder, vicepresidente de América de Tent. foto:una tienda de campaña
Esta brecha no es pequeña. En Bogotá, por ejemplo, hay alrededor de 600.000 migrantes y refugiados, pero sólo una pequeña fracción (alrededor de 72.000) tiene empleo formal. El resto se mueve en economías informales, con baja estabilidad y sin acceso a la seguridad social.
Aquí es donde la alianza tiene sentido estratégico. Más que crear programas sociales, busca conectar dos realidades que hasta ahora han funcionado simultáneamente: empresas con puestos de trabajo vacantes y una población con capacidad de trabajo subutilizada.
Oferta y demanda
El papel de la tienda en este ecosistema es el de articulador. La organización trabaja directamente con empresas para disipar mitos y obstáculos percibidos al empleo de la población migrante, especialmente en lo relacionado con procedimientos legales y requisitos administrativos.
«Muchas empresas consideran que contratar inmigrantes es complejo, que implica demasiado papeleo. Parte de nuestro trabajo es desmitificar ese proceso y mostrar la realidad”, dijo Yoder.
En 2020, 1.650 migrantes venezolanos en Colombia se vieron obligados a reubicarse. foto:FOTO: Jaime Moreno / El Tiempo
Además, Tent ofrece consultoría gratuita a las empresas para implementar prácticas de contratación inclusivas, diseñar procesos de selección más abiertos y aprovechar talento que, en muchos casos, se pasa por alto.
No se trata de generar cuotas ni programas paralelos, sino integrar a esta población a los procesos normales de empleo, ampliar la visión del sector privado sobre sus fuentes potenciales de talento.
Ventajas
Según el director, el Memorando de Entendimiento no es un documento simbólico. En la práctica, establece cursos de acción concretos que podrían transformar el mercado laboral de la ciudad.
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Entre las principales medidas se encuentran fortalecer las vías de empleo, con énfasis en la población migrante; conexión directa entre empresas y candidatos, con la ayuda de redes locales y organizaciones afines; articulación con la oficina distrital de empleo, con el fin de mejorar la intermediación en el trabajo; organizar ferias de empleo en localidades con alta concentración de migrantes, como Suba, y promover procesos de selección más inclusivos, reduciendo sesgos y barreras de entrada.
Además, Tent movilizará su red de empresas, incluidas alrededor de 20 grandes empleadores presentes en Colombia, para ampliar las oportunidades de empleo en sectores clave como servicios, agroindustria, hotelería y alimentos.
Pero, ¿cómo aborda un migrante estas oportunidades en la práctica?? Según Yoder, el modelo no funciona como una bolsa de empleo convencional, sino a través de una red intermediaria territorial. Tent canaliza vacantes a organizaciones comunitarias, agencias internacionales y entidades con presencia directa en las comunidades -como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) o ACNUR- que se encargan de difundir información y conectar candidatos con empresas.
Este enfoque busca llegar de manera más efectiva a una población que, en muchos casos, no está conectada a canales formales de búsqueda de empleo, reduciendo así las barreras de acceso y ampliando el alcance de las oportunidades de empleo.
Un enfoque en el que todos ganan
Uno de los elementos más importantes del acuerdo es su enfoque económico. Lejos de presentar la migración como un lastre, se presenta como una oportunidad para aumentar la productividad y fortalecer el tejido empresarial.
Según Tent, hay empresas en Colombia con cientos de puestos vacantes mensuales foto:Carlos Arturo García M.
«Es una situación en la que todos ganan», resume Yoder. El empleo formal no sólo beneficia a los inmigrantes (proporcionándoles estabilidad e ingresos), sino también a las empresas, que tienen acceso al talento disponible, y al Estado, que amplía su base impositiva y contribuye al sistema de seguridad social.
Este enfoque es particularmente relevante en sectores con alta rotación y demanda constante de personal. Según Tent, hay empresas en Colombia con cientos de puestos vacantes mensuales, lo que muestra un desajuste estructural entre la oferta y la demanda laboral.
Bogotá no parte de cero. La ciudad ya ha desarrollado más de 60 iniciativas dirigidas a la población migrante, lo que le permitió construir una sólida base institucional. Sin embargo, el desafío ahora es ampliar estas acciones y hacerlas más efectivas.
La alianza con Tento introduce un componente clave y supone una articulación con el sector privado a gran escala. A través de experiencias internacionales, como trabajar con empresas en Europa y América del Norte, la organización proporciona metodologías y aprendizaje que pueden acelerar los resultados en un contexto local.
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En este sentido, el contrato no tiene un plazo definido. Es un compromiso de largo plazo que busca generar cambios estructurales en la forma en que se concibe la inclusión laboral.
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá foto:archivo privado
Además de los impactos inmediatos, esta iniciativa también tiene un componente simbólico. Posiciona a Bogotá como una ciudad que lidera una política migratoria innovadora, basada en la cooperación entre lo público y lo privado.
La migración no es sólo un desafío humanitario, sino también un activo económico y social. La integración de esta población al mercado laboral formal no sólo mejora sus condiciones de vida, sino que también fortalece la cohesión social y el desarrollo urbano.
En un contexto regional donde la movilidad humana seguirá siendo un fenómeno permanente, este tipo de alianzas podrían ser líderes para otras ciudades, advierte el directivo.
Añade que ahora el desafío será traducir el potencial del acuerdo en resultados concretos: más contratos formales, menos informalidad y una economía que, más que excluir, incluya y explote todos sus talentos disponibles.