Autoridades logran cierre total del parque Tayrona tras tregua con el pueblo indígena Kogui; comenzaron las mesas de diálogo
– Tinta clara
febrero 22, 2026
0
Él Amaneció el Parque Tayrona diferente este sábado. No hay mochileros caminando hacia las playas, ni turistas haciendo cola bajo el sol, ni proveedores de servicios turísticos y
Él Amaneció el Parque Tayrona diferente este sábado. No hay mochileros caminando hacia las playas, ni turistas haciendo cola bajo el sol, ni proveedores de servicios turísticos y restaurantes cerrados. Sólo uniformados, controles y silencio. Ahora si, el parque está completamente cerrado.
LEER TAMBIÉN
Luego de una semana de tensión y advertencias cruzadas, las comunidades indígenas Kogui decidió acatar orden emitida por Parques Nacionales Naturales y retirarse del control que venían ejerciendo dentro de la reserva. La decisión se produjo luego de la instalación de la primera mesa de diálogo institucional, reunión que evitó lo que muchos temían: un enfrentamiento directo entre indígenas y fuerzas públicas en uno de los territorios más sensibles del país.
Él Tayrona fue detenido por la Policía y el Ejército. Sin disturbios. Sin enfrentamientos. Pero lejos de una calma definitiva. La crisis apenas se detuvo.
Del pulso territorial al diálogo obligatorio
El pueblo indígena Kogi acordó retirarse luego de iniciar conversaciones con el Estado. Foto:Cortesía
A lo largo de la semana, el mensaje de las comunidades indígenas fue claro: No abandonarían el parque sin garantías estado real.
Sus demandas no eran nuevas. Pidieron participar en la coadministración del Tayrona, reconocimiento de autoridades ancestrales, reparación a las familias afectadas y condiciones de seguridad dentro del territorio.
La tensión creció día tras día hasta La Delegación Distrital de Santa Marta junto a la Oficina del Pueblo intervinieron como garantes de los derechos humanos y facilitó un escenario de consenso que reunió a los El gobernador kogi, Atanasio Moscote Gil, representantes de Parques Nacionales, el Ministerio del Interior, la Procuraduría General de la República y autoridades locales. Allí se llegó a un acuerdo temporal: los Kogis aceptarían el cierre mientras se construye una hoja de ruta conjunta.
“Lo importante era evitar la confrontación y abrir un camino institucional«, explicó un funcionario presente en la mesa, quien aseguró que el diálogo permitió bajar la tensión sin desconocer los reclamos históricos indígenas. El retiro no significó renuncia a sus demandas. Sólo una tregua.
Un cierre ambiental… y político
Los prestadores de servicios turísticos se pusieron manos a la obra y encontraron la reserva natural sin acceso. Foto:Cortesía
Parques Nacionales defendió la medida Resolución 091 del 17 de febrero de 2026, argumentando riesgos ambientales, condiciones climáticas adversas y la necesidad de proteger la integridad del área protegida.
El Tayrona se convirtió en escenario de una discusión histórica: quién debe gestionarlo y cómo equilibrar la conservación del medio ambiente con los derechos ancestrales de quienes han habitado el territorio desde antes de la creación del parque.
Durante la mesa de diálogo, El pueblo Kogi insistió en avanzar hacia un modelo de relación “gobierno a gobierno”.”, proponiendo la participación directa en el manejo del área protegida y la solidaridad con las comunidades campesinas que también dependen del territorio. El debate ya no es sólo ecológico. Es político, cultural y territorial.
El parque vacío y la economía en pausa
El pueblo indígena Kogi acordó retirarse luego de iniciar conversaciones con el Estado. Foto:Cortesía
La imagen del sábado fue abrumadora: Accesos cerrados, presencia militar permanente y ausencia total de visitantes. Un escenario impensable para uno de los destinos turísticos más importantes del Caribe colombiano. El cierre impacta directamente a cientos de familias que viven del turismo: guías, transportistas, vendedores, cocineros y pequeños empresarios.
LEER TAMBIÉN
En el sector de Bahía Concha la incertidumbre se hizo sentir desde el principio. Proveedores turísticos y dueños de restaurantes llegaron con alimentos y mercancías listas para vender, convencidos de que podrían trabajar como en días anteriores, cuando el parque permanecía abierto bajo control indígena. Pero encontraron otra realidad.
Las entradas estaban completamente cerradas. “Trajimos pescado, frituras y bebidas pensando que todo seguiría igual. Nadie nos dijo que ya no podíamos entrar. Ahora todo se va a perder”, dijo un vendedor afectado mientras observaba los controles policiales que impedían el ingreso.
Los alimentos perecederos quedaron sin destino. La inversión del día, perdida. Crece la preocupación porque el Tayrona no es sólo un santuario natural: es el sustento diario de muchas familias de Santa Marta y sus pueblos.
La fecha que puede cambiar el futuro del Tayrona
Las comunidades indígenas reiteran que son escuchadas por el Estado. Foto:Cortesía
Él El próximo 27 de febrero a las 9:00 de la mañana será el nuevo punto de inflexión. La segunda mesa de diálogo se realizará en la Secretaría de Gobierno de Santa Marta, donde las instituciones deberán presentar propuestas estructuradas para definir el futuro del parque.
Él Ministerio del Interior actuará como garante del proceso mientras que se analizan mecanismos de protección a las comunidades indígenas y espacios de participación de los agricultores del sector.
Las partes acordaron algo clave: evitar la estigmatización y manejar responsablemente la información frente a la opinión pública. El objetivo ahora es transformar la crisis en una negociación sostenible. El cierre del Tayrona no representa una victoria para nadie. Los Kogis se retiraron sin abandonar sus demandas.
Él El Estado recuperó el control institucional, pero sin resolver el conflicto de fondo y el parque, símbolo natural del Caribe colombiano, quedó vacío, vigilado, cerrado y en pausa a la espera de decisiones que podrían redefinir para siempre la forma en que Colombia entiende la relación entre la conservación ambiental, el turismo y los derechos ancestrales.
Por Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv