Población raizal desapareció en un 92% – Tinta clara
- abril 8, 2026
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En las últimas dos décadas, El barrio de Getsemaní ha pasado de ser el epicentro de la independencia y del arraigo popular cartagenero a convertirse en una postal
En las últimas dos décadas, El barrio de Getsemaní ha pasado de ser el epicentro de la independencia y del arraigo popular cartagenero a convertirse en una postal



En las últimas dos décadas, El barrio de Getsemaní ha pasado de ser el epicentro de la independencia y del arraigo popular cartagenero a convertirse en una postal de lujo donde el nativo es la excepción y el turista es la norma.
Las cifras que presenta el Distrito de Cartagena son demoledoras: la La población raizal desapareció un 92% en apenas veinte añospasando de 5.378 habitantes en 2005 a sólo 448 residentes actuales.
Hoy, Sólo el 16% de sus coloridas mansiones mantienen el uso residencial. El resto se transformó en bares, restaurantes, discotecas, hostales y hoteles de lujo. Getsemaní ya no duerme.
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Getsemaní en Cartagena Foto:John Montaño/EL TIEMPO
En este contexto, el alcalde de Cartagena y los líderes comunitarios han sellado un acuerdo para detener la gentrificación: la Proceso por el cual la población original es desplazada por el aumento del costo de vida y el turismo de masas.— y rescatar la «vida de barrio».
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Getsemaní en Cartagena Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La gentrificación en Getsemaní no fue un accidente, sino una presión sistémica.
El aumento excesivo de los impuestos a la propiedad, La transformación de viviendas en hoteles boutique y el incesante ruido de la vida nocturna fracturaron el legado del barrio.
Para contrarrestar este fenómeno, el alcalde Dumek Turbay ratificó el Plan Especial de Salvaguarda (PES) ‘Vida de Barrio’, un Instrumento de gestión de activos que busca algo casi utópico en el mercado inmobiliario actual.: que las familias tradicionales regresen y permanezcan.
«Getsemaní no puede verse como un barrio normal. Tiene que tener un trato prioritario y un enfoque diferencial», afirmó el presidente, reconociendo que la esencia del barrio no son sus muros, sino su gente.
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Getsemaní y su última casita de madera, hoy tienda. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Uno de los pilares del convenio es el proyecto habitacional ‘La Resistencia de Getsemaní’.
Este modelo de gobernanza asociativa, recientemente aprobado por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, busca construir 200 viviendas familiares para repatriar a más de 800 nativos que fueron expulsados por la presión económica.
Para que el regreso sea sostenible, los líderes Camilo Polo y Miguel Caballero pusieron sobre la mesa dos demandas financieras críticas:
Actualización catastral: Evitar que los residentes paguen impuestos sobre locales comerciales.
Impuesto predial especial y servicios armonizados: Crear una tarifa diferencial para quienes viven en el barrio, evitando que el coste de la vida sea motivo de una nueva expulsión.
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Getsemaní en Cartagena Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Adicionalmente, el Distrito asume compromisos en infraestructura y desarrollo social que buscan recuperar el espacio público para el vecino y no sólo para el visitante.
el potencial compra y rehabilitación de una de las sedes del IE La Milagrosa por el Distrito para fortalecer la oferta educativa local.
La rehabilitación y cierre gestionado de la Plaza de La Trinidadepicentro de la vida social, que incluirá el soterramiento de cables para limpiar el paisaje urbano.
El fortalecimiento de tradiciones como Festival de la Cometa, la Bola de Trapo y el Cabildo de Getsemaní, prácticas que son el tejido conectivo de la comunidad.
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Palenqueras en Getsemaní Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La dirigente Nilda Meléndez destacó que el modelo que se desarrolla en Getsemaní está bajo la lupa del mundo.
«Se trata de impulsar una oferta turística sostenible y en equilibrio con el arraigo. Este modelo será un referente mundial», afirmó.
El plan incluye un ‘Corredor Seguro’ que conectará la Torre del Reloj con la Plaza de La Trinidad, garantizando el orden y la seguridad tanto para residentes como para turistas.
Plaza de la Trinidad en Getsemaní, Cartagena de Indias Foto:John Montaño/EL TIEMPO
El proceso de acuerdo durará tres meses, con la meta de iniciar la ejecución de las obras y medidas administrativas en agosto de este año.
Cartagena enfrenta así su mayor responsabilidad histórica: demostrar que El desarrollo turístico no tiene por qué ser el certificado de defunción de la identidad vecinal. La ‘Resistencia’ ha comenzado, y esta vez, el Distrito parece estar del lado de quienes se quedaron a vigilar la esquina.
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
CARTAGENA