El revocación de la Fiscalía hacia suspensión de órdenes de arresto contra 16 cabecillas del mesa de paz urbana en Medellín fue celebrado por varias figuras políticas en Antioquia, luego de una semana de incertidumbre sobre el alcance que esta medida podría tener en el seguridad del Valle de Aburrá.
La decisión, que en la práctica reactiva procesos judiciales contra capos criminales como alias Tom, incluso comparado con Pablo Escobar, y el temido líder histórico de La Terraza, alias Douglas, fue leído por sectores locales como un volver al camino correcto contra el crimen en la región.
Desde Gobierno y Alcaldía se insistió en que no puede haber concesiones que comprometen el seguridadmientras que voces relacionadas con proceso de paz defendió la necesidad de mantener canales de dialogo.
Ese fue el caso del senador y coordinador del espacio de diálogo sociojurídico que ocurre en esa prisión entre Gobierno Nacional y grupos criminales organizados del Valle de Aburrá, Isabel Zuletaquien, durante una conferencia de prensa desde el penal de máxima seguridad de La Paz, en Itagüí, se refirió a la decisión de la Fiscalía.
«El Fiscalía Consideró en su momento que era relevante y hoy consideró que no. Eso significa que no hay claridad Respecto a esta relevancia, hay discusión; no hay una posición única en relación con la medida», explicó Zuleta.
Además, el senador aseguró que el proceso de paz urbana está sujeto a un persecución por parte del medios de comunicación y autoridades localesy que fue precisamente en ese sentido que la emisión del Resolución 00027 como un garantía para el proceso.
Por su parte, la Delegación de Paz del Gobierno Nacional y los voceros de estructuras criminales que participan en la mesa aseguraron que el Proceso de paz urbana en Medellín y el Valle de Aburrá avanza firme y en fase avanzadadespués de unos tres años de trabajo.
Según un comunicado oficial publicado en sus redes sociales, las partes han consolidado una agenda encaminada a brindar una salida negociada a la violencia urbana, con el objetivo de garantizar la no repetición y sentar las bases de un Acuerdo de Paz Condicional que incluya compromisos concretos y hechos verificables.
En este marco, definieron cinco ejes centrales: él desescalada de la violenciacon énfasis en la reducción de homicidios y el no enfrentamiento entre estructuras; el reparación y reconocimiento de las víctimas; el transformación de los territorios con inversión social; el impulso de economías legales que reemplacen prácticas ilegales; y el transición hacia el Estado social de derecho a través de programas de inclusión y enfoques restaurativos.
Además, llamaron a autoridades locales, medios de comunicación y ciudadanía a apoyar el proceso, señalando que la paz urbana depende de la participación activa de la sociedad.
El episodio ocurre en medio de un alta tensión institucional para el Política de “paz total”que ha involucrado suspender las órdenes de arresto para facilitar las negociaciones, medida que ya estaba generando opiniones por sus posibles efectos sobre la justicia y el control territorial de estas estructuras.