«Nada en la vida hay que temer, sólo entender» – Tinta clara
- abril 6, 2026
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Si Maria Salomea Skłodowska supiera algo (Marie Curie), incluso más que la Física o la Química, dos disciplinas en las que ganó dos premios Nobel, es de incertidumbre.
Si Maria Salomea Skłodowska supiera algo (Marie Curie), incluso más que la Física o la Química, dos disciplinas en las que ganó dos premios Nobel, es de incertidumbre.

Si Maria Salomea Skłodowska supiera algo (Marie Curie), incluso más que la Física o la Química, dos disciplinas en las que ganó dos premios Nobel, es de incertidumbre. Y cómo afrontarlo. Curie no era sólo un pionero en el campo de la radiactividad (en aquella época lleno de incógnitas) y descubridora, junto con su marido, Pierre, de los elementos químicos polonio y radio. También tuvo que vivir una guerra mundial y abrirse camino en un territorio dominado por los hombres, algo que deja claro la foto muy famosa del quinto Congreso Solvay, en 1927, en el que se hace pasar por la única mujer entre casi treinta hombres.
Por eso casi un siglo después sus reflexiones sobre cómo afrontar el miedo, la incertidumbre y sus múltiples causas son parte crucial de su legado.
El ejemplo de Curie.. Lo comentábamos no hace mucho: la historia de la filosofía está llena de frases redondas de origen incierto. Abundan, incluso reflexiones atribuidas a dos autores a la vez, como se trata de procrastinación que algunas fuentes poner en la boca de Leonardo Da Vinci y otros del moralista francés del siglo XVIII joseph joubert. La frase Marie Curie que hoy nos ocupa y con la que encabezamos este post también es de origen confuso.
Algunos historiadores han rastreado sus orígenes hasta 1952 y lo cierto es que desde los años 60 ha sido replicada en infinidad de ensayos, libros y artículos, lo que la convierte en una de las frases más populares atribuidas a Curie. ¿Tiene sentido? Mucho. Básicamente porque, a diferencia de lo que ocurre con otros proverbios famosos De origen incierto que choca diametralmente con el pensamiento de los autores a quienes se atribuye, éste en cuestión resume la vida de Curie.
¿Qué dice la frase? la frase Es sencillo. Rotonda. Con una fuerza casi magnética. Y sobre todo está cargado de significados. «Nada en la vida debe temerse, sólo entenderse. Cuando se comprende, el miedo desaparece.»
En esas dos frases Marie Curie aborda varias preguntas que la filosofía se viene planteando desde hace siglos, cuestiones que se remontan a mucho antes de la época del científico polaco y que aún hoy nos siguen obsesionando: ¿Qué es exactamente el miedo? ¿Qué lo produce? ¿Es bueno o malo? ¿Cómo debemos actuar ante él? ¿Cuál es la mejor manera de abordarlo para evitar que nos paralice o limite?
De entrada, lo que nos dice Marie Curie es que no debemos negar el miedo. De lo contrario. Que algo nos dé miedo, sobre todo si es nuevo para nosotros, es totalmente comprensible. La clave es cómo reaccionamos ante esa sensación. Nuestra actitud, el científico polaco nos animadebe ser racional, no visceral. Si realmente queremos afrontar el miedo y escapar de su radio de acción, tendremos que detenernos e intentar comprender qué es lo que nos asusta.
Más que palabras. Que esta frase lleve más de medio siglo cautivándonos no tiene nada de misterioso. En gran medida se explica por dos factores: lo que se dice y sobre todo quién lo dice. Respecto al primero, el tiempo le ha dado la razón a Marie Curie. Hoy psicólogos reconocer que el miedo no es una emoción negativa en sí misma, es parte de nuestra caja de herramientas más básica para sobrevivir. De hecho, es una reacción natural ante lo desconocido. Si algo nos resulta desconcertante, no es extraño que nos asuste. Es así de simple.
El problema es que este sentimiento acaba siendo incapacitante o conduce al rechazo. Si eso sucede corremos el riesgo de cerrar puertas. Como ellos explican nuestros colegas Tendenciasmuchas veces nos cuesta avanzar o nos sentimos limitados no porque nos encontremos con un riesgo objetivamente alto, sino simplemente porque no nos tomamos el tiempo para comprenderlo. Entonces es cuando resuena la voz de Curie: «Cuando entiendes, el miedo desaparece».
Dando ejemplo. La otra razón por la que la frase nos fascina desde hace décadas es porque de alguna manera resume la posición vital e intelectual del científico. Si hubo algo que Curie exploró a lo largo de su vida fue lo nuevo, y si algo tuvo que gestionar fue la incertidumbre (y probablemente los miedos que la acompañaban).
Primero porque tuvo que afrontar un momento histórico convulso. Marie nació en una Polonia controlada por el Imperio Ruso, vivió penurias en París durante sus primeros años de formación y, de adulta, enfrentó una guerra mundial, la muerte prematura de su marido y el malentendido de sus colegas.
Por si lo anterior fuera poco, Curie se esforzó por ampliar los horizontes de la ciencia, afrontando precisamente lo nuevo: junto a su marido descubrió dos elementos químicos, el radio y el polonio, y fue pionera de la radiactividad, que pronto aprovechó activamente para ayudar a los soldados heridos. Todo ello en un ámbito académico básicamente dominado por hombres.
Actual en el siglo XXI. Las palabras de Curie también tienen un alcance que va de lo individual a lo colectivo. Sus consejos sobre cómo afrontar los miedos y el valor de la comprensión para ahuyentarlos sirven como guía personal, pero también constituyen una lectura interesante en un mundo cada vez más polarizado.
«Cuando comprendes, el miedo desaparece», insiste Marie Curie. Eso por supuesto pasa factura: comprender requiere esfuerzo, salir de la zona de confort, renunciar a las respuestas más viscerales y ejercitar la razón.
Imágenes | Wikipedia
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Vía | Tendencias