¿Qué quiso decir el filósofo Marco Aurelio cuando escribió: «Recibe sin orgullo, deja ir sin arrepentimientos»?
– Tinta clara
abril 5, 2026
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Ha habido muchos filósofos a lo largo de la historia. Lo que ya no es tan común es encontrarse con alguien que también ejerció como una de las
Ha habido muchos filósofos a lo largo de la historia. Lo que ya no es tan común es encontrarse con alguien que también ejerció como una de las figuras más poderosas de su época. Esta doble dimensión se produjo hace casi 2.000 años en el que probablemente sea uno de los pensadores clásicos más populares y citados en la actualidad: Marco Aurelio Antonino (121-180 d.C.). Si su condición de emperador erudito no fuera suficiente para destacarlo, Marco es también uno de los grandes nombres del estoicismo, una escuela que goza de una renovada juventud.
Entre sus múltiples reflexiones recogidas en ‘Meditaciones’ Hay uno que destaca, tanto por su fuerza expresiva como por captar gran parte de la ética estoica: “Recibe sin orgullo los bienes de la fortuna, piérdelos sin remordimientos”.
Releyendo al emperador. Si Marco Aurelio es un filósofo peculiar, sus ‘Meditaciones’ no lo son menos. Como recuerda el filólogo Carlos García Gual en la edición Publicada en los años 70 por Gredos, la obra se compone básicamente de «notas personales», notas que el rey filósofo fue preparando durante los últimos años de su vida. A lo largo de los 12 volúmenes en los que se fragmenta la obra hay profusas reflexiones. Y los hay breves, como el que aquí nos ocupa.
Más allá de su forma, todos tienen algo en común: son un reflejo del propio Marco Aurelio «despojado de artificios retóricos, concisos y austeros». «A los modernos nos hubiera gustado saber a qué se refiere tal o cual párrafo de disgusto o de admiración, y a qué hora de la noche o frente a qué frío paisaje danubiano se había escrito tal o cual meditación. Pero, en su desprecio por lo mundano y lo corpóreo, Marco Aurelio sólo señala lo esencial: el razonamiento desnudo de lo accesorio y la incitación moral.» continuar García Gual en su ensayo.
A Mejor vendido de casi 20 siglos. Las ‘Meditaciones’ probablemente tengan otro mérito. Pocas obras filosóficas son tan citadas hoy en día, tanto en los medios como en redes sociales y antologías. Tiene bastante sentido. Primero por la popularidad de Marco Aurelio. Segundo por su formato, breve, expositivo. Y tercero, porque el estoicismo vive un auténtico renacimiento, revivido por una ola que se remonta a las últimas décadas del siglo pasado y que ha ido creciendo de la mano de un amplio espectro de voces que incluye desde gurús y criptobros a autores solventes.
¿A qué se debe este interés? En gran parte debido a su dimensión práctica y su atractivo para los ojos contemporáneos. Lo que Marco Aurelio, Séneca (tutor de otro emperador, por cierto) o cualquier otro de los muchos seguidores de la antigua escuela de Zenón de Citium Es una guía de vida para disfrutar de una buena vida, la eudaimonía. Es decir, una fórmula para transformar pasiones y apetitos en una plácida corriente de calma interior.
Libro VIII. 33. Lo dijimos antes. El ‘Meditaciones’ Están llenos de reflexiones profundas, pero hay una en particular que resulta especialmente sugerente. Lo encontramos en el punto 33 del Libro VIII y en él el rey filósofo nos exhorta a lo siguiente: “Recibe sin orgullo los bienes de la fortuna, piérdelos sin remordimientos”. Otras versiones lo traducen de forma algo diferente:
«Recibe sin orgullo, deja ir sin apego»
¿Por qué esa frase destaca precisamente, más allá de su forma y tono? Porque condensa muchos de los elementos de la ética estoica. En seis palabras el autor nos invita a practicar el desapego, la serenidad y asumir que hay circunstancias que escapan a nuestro control, pero siempre podemos decidir cómo afrontarlas.
¿Qué significa exactamente? Para analizar la frase hay que dividirla en dos partes. En el primero («Recibid sin orgullo los bienes de la fortuna») el filósofo nos anima a huir del orgullo y buscar la calma, un estado de equilibrio mental (ataraxia) alejado de pasiones y deseos que despeja el camino hacia la felicidad.
«Deja que habite en ti la serenidad, la ausencia de necesidad de ayuda externa y la tranquilidad que los demás buscan. Es recomendable mantenerse erguido, no erguido.» aconseja el filósofo en otro pasaje de ‘Meditaciones’. Su invitación conecta con otro concepto fundamental del estoicismo, el apatíala liberación de pasiones que nos permite alcanzar ese estado de calma y paz interior.
En
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¿Y la segunda mitad? La segunda parte de la reflexión («Perder [los bienes de la fortuna] sin arrepentimientos») enlaza con otra idea igualmente crucial: el desapego y la dicotomía entre lo que podemos controlar y lo que escapa a nuestro alcance. Uno de los pilares del pensamiento estoico, que se remonta a sus raíces más básicas, consiste en realidad en distinguir claramente entre ambas realidades.
«De lo que existe, algunas cosas dependen de nosotros, otras no dependen de nosotros.» aclara el filósofo Epicteto en su trabajo ‘Enquiridión’. “Si consideras libre lo que es esclavo por naturaleza y tuyo lo que es ajeno, sufrirás impedimentos, sufrirás, te perturbarás, harás reproches a los dioses y a los hombres”.
Con letra pequeña. Lo que Marco Aurelio nos invita a hacer es practicar el desapego, aceptar el cambio y asumir que no todo depende de nosotros. Como explica Para el filósofo Jonny Thomson, este enfoque vital (que de ninguna manera es exclusivo del estoicismo) es poderoso, pero también debe manejarse con cierta cautela. ¿La razón? Evite distorsiones que adulteren su mensaje.
En un artículo publicado en gran pensamiento Thompson se hace una pregunta: ¿es siempre correcto practicar el desapego y controlar el orgullo? Imaginemos que sufrimos una pérdida muy dolorosa (muere un familiar), ¿no es normal que nos cueste aceptarlo? Es más, ¿no sería perjudicial de algún modo actuar como si nada hubiera pasado? La respuesta está en los matices y en no perder el foco.
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«Escape espiritual». tomson recordar que los estoicos (también los budistas) creen que si nos aferramos a lo transitorio estaremos despejando un camino que, tarde o temprano, nos llevará a la desgracia. Ahora bien, recordemos que no debemos confundir el «desapego sano y filosóficamente maduro» con lo que John Welwood llamada “evasión espiritual”, que consiste en utilizar los recursos que nos brinda la filosofía para enmascarar e ignorar emociones pendientes.
La clave no es huir de las emociones, sino afrontarlas, reconocer los sentimientos, sean dolorosos o no. El trasfondo es similar en la frase de Marco Aurelio: no se trata de esconderse sino de abrazar el desapego consciente.
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– la noticia
¿Qué quiso decir el filósofo Marco Aurelio cuando escribió: «Recibe sin orgullo, deja ir sin arrepentimientos»?
fue publicado originalmente en
Por Carlos Prego.