Nuevo puente sobre el río Quiratá pone fin al histórico aislamiento en épocas de lluvias de más de 8.000 habitantes rurales de Santander
– Tinta clara
marzo 1, 2026
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Durante décadas, cruzar el río Quiratá fue sinónimo de riesgo para las comunidades rurales del sur de Santander. En épocas de lluvias, el paso desaparecía bajo las repentinas
Durante décadas, cruzar el río Quiratá fue sinónimo de riesgo para las comunidades rurales del sur de Santander.
En épocas de lluvias, el paso desaparecía bajo las repentinas inundaciones, dejando incomunicados a habitantes de La Paz, Landázuri, Vélez y Santa Helena del Opón. El aislamiento no solo interrumpió la movilidad diaria: también limitó el acceso a los servicios básicos, afectó la entrega de productos agrícolas y complicó la respuesta de emergencia.
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Los efectos en la comunidad durante años.
Este punto crítico, ubicado en el sector Bocas del Oponacaba de cambiar estructuralmente con la instalación de un puente metálico modular que restablece el tráfico permanente sobre el río.
Puente en La Paz, sobre el río Quitará, Santander. Foto:UNGRD
El impacto de esta conexión cobra mayor relevancia si recordamos lo ocurrido en 2024, cuando una repentina crecida de los ríos Manso y Quiratá, sumada al desbordamiento del arroyo La Concejal, dejó incomunicadas a cerca de 2.000 familias en La Paz. Diez veredas, entre ellas El Palmar, Linternita, Los Cedros, Mirabuenos, Trochas y Bocas del Opón, quedaron aisladas por desprendimientos de rocas, fenómenos de remoción masiva y pérdida de tramos de vía.
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el puente
La estructura, de 64 metros de largo y 4,20 metros de ancho, permite el paso de vehículos por un solo carril y está diseñada para soportar cargas de hasta 52 toneladas.que posibilita la circulación de transporte pesado, maquinaria y vehículos asistenciales en situaciones de emergencia.
Puente en La Paz, sobre el río Quitará, Santander. Foto:UNGRD
El puente reemplaza a un solución precaria que durante más de 30 años expuso a la población a constantes interrupciones vialesespecialmente durante las temporadas de invierno.
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Durante estos períodos, las comunidades quedaron prácticamente aisladas, obligadas a depender de medidas improvisadas o a suspender completamente sus movimientos.
La nueva conexión beneficia directamente más de 8.000 habitantes de zonas rurales que ahora tienen un paso estable hacia corredores estratégicos como la Troncal del Carare.
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Esto no sólo reduce los tiempos de viaje, sino que también mejora las condiciones para la comercialización de productos agrícolas y facilita el acceso a servicios de salud, educación y abastecimiento.
El trabajo incluye, además de la estructura metálica, trabajos de cimentación y adecuación de accesos que permitan su funcionamiento en condiciones de alta exigencia climática.
Puente en La Paz, sobre el río Quitará, Santander. Foto:UNGRD
En total, el proyecto implicó una inversión cercana a los 8.000 millones de pesos entre instalación, obra civil y maquinaria utilizada para habilitar los terraplenes y accesos.
Más allá de su dimensión técnica, El puente elimina uno de los puntos de emergencia recurrentes de la región y transforma un paso históricamente inestable en una conexión permanente.
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En una zona donde el invierno marcaba la frontera entre movilidad y aislamiento, la infraestructura introduce una nueva normalidad: la de poder cruzar el río sin depender del clima.