Gobierno y gobernador chocan por sicarios, bandas criminales y fallidas conversaciones de paz urbana
– Tinta clara
febrero 22, 2026
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El Crisis de seguridad en Barranquilla y el Atlántico reavivó el debate nacional después el Ministro del Interior, Armando Benedetti, Advirtió que la ciudad sigue estando entre las
El Crisis de seguridad en Barranquilla y el Atlántico reavivó el debate nacional después el Ministro del Interior, Armando Benedetti, Advirtió que la ciudad sigue estando entre las más afectadas por el sicariato, el microtráfico y la extorsión. Sus declaraciones fueron dadas tras un consejo de seguridad convocado por el Ministro de Defensa, en el que se evaluó la escalada de violencia en la capital atlántica.
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Según Benedetti, El problema está directamente relacionado con la disputa territorial entre estructuras. criminales que compiten por el control de las economías ilegales. El funcionario señaló que en la ciudad operan poderosas bandas que se disputan ingresos ilícitos, generando una ola de asesinatos selectivos que mantiene en alerta a las autoridades.
El ministro subrayó que Barranquilla sigue apareciendo en los primeros lugares en indicadores de homicidios bajo la modalidad de sicario. Además, insistió en que el enfrentamiento entre organizaciones como Los Pepes y Los Costeños estaría detrás de buena parte de los recientes acontecimientos violentos.
Pandillas criminales y violencia en aumento
Seguridad en Barranquilla. Foto:Alcaldía de Barranquilla
La señalización se produce en medio de la convocados diálogos urbanos de paz impulsados por el gobierno nacional, que buscan reducir la violencia a través de acercamientos con estructuras ilegales. Sin embargo, Cifras de homicidios y extorsiones han planteado interrogantes sobre la efectividad de estas conversaciones.
Durante la conferencia de prensa, Benedetti afirmó que, además de las acciones operativas, Es necesario fortalecer las estrategias de prevención, educación y salud mental, para atacar las raíces sociales del crimen. En su opinión, El fenómeno no puede ser abordado únicamente por las fuerzas públicas.
Pese a estas propuestas, la percepción ciudadana indica que los homicidios siguen aumentando. Los recientes episodios registrados durante la celebración del Carnaval renovada preocupación por la capacidad de las autoridades para contener la violencia.
El verano cuestiona los resultados de la paz urbana
Gobernador Eduardo Verano. Foto:Gobernación
Él Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, Fue aún más crítico con el panorama. El mandatario departamental expresó su descontento con los resultados de los diálogos realizados con estructuras como Los Pepes, acusados de estar bajo el mando de Digno Palomino, y Los Costeños, vinculados a Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias “Castor”.
Verano aseguró que mientras la ciudad celebró el Carnaval en un ambiente festivo, Se registraron alrededor de 20 homicidios. la mayoría bajo la modalidad de sicarios. Para el gobernador, estos hechos contradicen el espíritu de los planteamientos impulsados por el Ejecutivo.
El presidente pidió al gobierno nacional evaluar rigurosamente la efectividad de estos procesos y definir claramente la hoja de ruta para detener la violencia. “El país y el Atlántico necesitan respuestas concretas”, insistió.
Capturas que terminan en libertad
La Policía mantiene registros y controles de seguridad en los barrios. Foto:Policía
Uno de los puntos más delicados señalados por Verano tiene que ver con el porcentaje de capturas que no resultan en medidas de seguridad. Según explicó, más de El 90% de las detenciones flagrantes terminan con la libertad de los implicados, lo que afirma debilita la confianza en las instituciones.
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El gobernador advirtió que esta situación afecta la moral de la Fuerza Pública y genera frustración entre los ciudadanos, que percibe una puerta giratoria en el sistema judicial. Para él, el problema trasciende la seguridad ciudadana y forma parte de un fenómeno de crimen organizado con estructuras consolidadas.
Asimismo, destacó que Las disputas entre pandillas no son hechos aislados, pero parte de un marco que involucra economías ilegales y control territorial, lo que requiere decisiones estructurales desde el nivel central.
Masacre en Ponedera y llamado a proteger a la infancia
Deja tres muertos por ataque a balazos en Ponedera. Foto:Cortesía
La tensión empeoró tras la masacre ocurrida en el municipio de Ponedera, donde tres personas fueron asesinadas, incluido un niño menor de dos años. Él gobernador rechazó categóricamente el crimen y calificó el incidente como un acto atroz que enluta al departamento.
Verano enfatizó que La infancia debe ser protegida por encima de cualquier circunstancia. y que este tipo de episodios demuestra la gravedad del contexto que enfrenta el Atlántico. El caso aumentó la presión sobre las autoridades nacionales para que tomaran medidas urgentes.
El presidente sostuvo que la violencia no se puede normalizar y que el Estado debe garantizar la seguridad de los ciudadanos ante organizaciones que siguen funcionando pese a los anuncios de diálogo.
Inversión histórica y fortalecimiento institucional
La Policía incrementará los registros en zonas públicas durante todo el puente festivo. Foto:Ayuntamiento
En medio de las críticas, Verano destacó que El departamento ha realizado una inversión cercana al billón de pesos fortalecer la capacidad operativa de la Fuerza Pública. Esto incluye la modernización de comisarías, equipamiento tecnológico, sistemas de comunicación e inteligencia.
También reconoció el apoyo del Gobierno nacional en el fortalecimiento del sistema SIES, aunque advirtió que Los esfuerzos locales no son suficientes si no se articulan con decisiones contundentes desde Bogotá.
La situación de seguridad en Barranquilla y el Atlántico plantea un desafío complejo: contener la violencia generada por las disputas entre bandas criminales, evaluar el impacto real de los diálogos de paz urbana y restaurar la confianza de los ciudadanos en la justicia. Mientras tanto, las autoridades enfrentan presiones para ofrecer resultados visibles en medio de un escenario que combina crimen organizado, tensiones políticas y una creciente demanda social de mayor protección.