Una etiqueta “Made in Europe” para aparcar donde quieras – Tinta clara
- diciembre 13, 2025
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París es el caso más llamativo porque lo ha llevado al extremo. La ciudad tiene un sistema muy sencillo para reducir el volumen de coches en sus calles
París es el caso más llamativo porque lo ha llevado al extremo. La ciudad tiene un sistema muy sencillo para reducir el volumen de coches en sus calles


París es el caso más llamativo porque lo ha llevado al extremo. La ciudad tiene un sistema muy sencillo para reducir el volumen de coches en sus calles más céntricas: pagas 18 euros por dejar tu coche en la calle. Da igual si es eléctrico o de combustión, la intención es castigar el aparcamiento para reducir los desplazamientos en coche. La tasa se paga por peso del vehículo, por lo que los SUV son los más castigados.
La idea parisina se ha replicado en España de una forma u otra. En Madrid, por ejemplo, aparcar un coche en sus calles más céntricas tiene un precio si lleva la etiqueta B o C: 200 euros de multa. Y la capital sí permite el acceso a las calles que antes formaban Madrid Central pero es obligatorio que, con estas etiquetas, el auto pasa por un estacionamiento. Si aparcas en la calle, la multa está garantizada porque el acceso está controlado por cámaras que intercambian datos con los aparcamientos.
Y no es la única ciudad que opta por esta forma de actuar. La mayor parte de la información que sugiere que los coches con etiqueta B no pueden circular por el centro de un buen puñado de ciudades españolas esconde en su titular que pueden hacerlo siempre que aparquen en un parking.
Las calles de las ciudades han acabado convirtiéndose en el campo de batalla de la movilidad. Obligadas por los Estados o por decisión propia, las grandes ciudades intentan reducir el paso de vehículos y eliminar deliberadamente plazas de aparcamiento, extender la alfombra roja a los vehículos compartidos o ampliar las aceras para absorber el flujo de sus ciudadanos pero también la llegada masiva de turistas.
Ante esta situación, la Unión Europea ha encontrado un argumento para que los ciudadanos se pasen al coche eléctrico. Si uno de los grandes atractivos de la moto es llegar puerta a puerta a nuestro destino, los políticos europeos quieren proponer algo igualmente atractivo para los coches. Coches, microcoches o la suerte de coches kei al europeo que quiere avanzar para pelear con coches eléctricos chinos más pequeños, más baratos que los europeos.
De acuerdo a Tiempos financierosUno de los alicientes que la Comisión Europea está preparando para la creación de esta nueva categoría de vehículos es, precisamente, que su propietario no se enfrente a restricciones de ningún tipo a la hora de aparcar.
La medida sería sólo un incentivo más a la compra de un coche que además contaría con facilidades regulatorias bajo el brazo, tanto para el cliente como para el fabricante. Como hemos explicado anteriormente, la Comisión Europea quiere poner sobre la mesa un vehículo entre el cuatriciclo pesado y el turismo. Una alternativa de dimensiones contenidas, eléctrica y que recibiría una pegatina hecho en europa siempre y cuando la mayor parte de su producción fuera local.
Europa está intentando mejorar la competitividad de sus vehículos y posicionar un tipo de coche que requeriría fabricación en suelo europeo. Los fabricantes se beneficiarían porque tendrían que cumplir estándares más bajos. Por ejemplo, las instalaciones de seguridad han sido atacadas.
Aunque está todo por confirmar, parece que la idea inicial es que sean coches que sean menos de 4,1 metros de largo y un precio contenido, según Entrenador. Con el conocimiento actual de las baterías, esto nos deja con coches con acumuladores de energía eléctrica muy pequeños porque la batería sigue siendo el principal coste de los vehículos. Especialmente cuanto más pequeño es el coche.
Así, podemos esperar vehículos diseñados por y para el entorno urbano donde las excursiones fuera de las circunvalaciones de una ciudad resultan muy poco atractivas. Es por eso se ha registrado de modo que estos coches no tuvieran que cumplir obligaciones como el sistema de aviso de cambio de carril, ahora obligatorio en todos los coches nuevos.
Levantar la mano con esas obligaciones (total o parcialmente) ayudaría al fabricante a posicionar el coche a un precio más competitivo y atractivo. Esta última parte es fundamental para el cliente ya que el coste de adquisición y mantenimiento puede suponer una enorme barrera a la hora de comprar un coche de poco uso en carretera.
Para hacer más atractivo esto último, se indica la intención desde Tiempos financieroses ofrecer facilidades fiscales al cliente, premiando a quien opte por este tipo de coche. A las facilidades fiscales que ya están presentes para algunos coches eléctricos (como las exenciones en el impuesto de matriculación o de circulación) se sumarían al poder aparcar gratis en cualquier punto de la ciudad.
La nueva regulación, por tanto, compraría buena parte de lo que Japón ya ofrece con su coche kei. Estos coches no pueden superar los 3,48 metros de longitud y los 1,48 metros de altura. Además, el motor tampoco puede superar los 660 cc. Esta categoría es un éxito porque en Japón hay ciudades donde es obligatorio disponer de una plaza de aparcamiento para comprar un coche, ante la falta de espacio. Sin embargo, el coche kei No cumplen con este estándar.
Pero, sobre todo, tienen éxito en Japón porque allí se ven bien las compras racionales. Con esas dimensiones y ese motor, el vehículo es perfectamente funcional en el día a día e incluso permite escapadas cortas siempre que el cliente acepte algunas molestias. El éxito es tal que incluso tiene su propia propuesta de coches kei deportes.
Si Europa será capaz de replicar el modelo japonés con esta nueva categoría, tan particular por sus propias restricciones y filosofía de vida, es algo que sólo el tiempo dirá.
Foto | dacia y Kadir Celep
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